lunes, julio 10, 2006
MANIFIESTO SUB-PROLE (O REQUIEM DEL NIÑO PROLETARIO)

Yo no sé lo que son los paros
ni tampoco lo que son los sittings.
Apenas conozco el sudor de mis dedos
enterrados entre los surcos, adormecidos
para que florezcan cerezos.
Yo que crecí a pan y vino,
-y para que rime- como Marcelino
(y para qué reírme).
Yo que crecí en una familia de cerdos
que lloraba unida,
cada uno haciéndose el dormido,
la cabeza sobre los pies del otro,
todos en círculo, sollozando.
Porque el único juguete
fue el de plástico taiwanés, o el de madera
carpintereado por el padre proleta
para que compartieran hijos proletarios.
Execrado por vergas espadeantes,
manchado de sangre mierda y semen
yo lloraba a trinos.
La idea del sida social me la contagió mi padre.
